Por qué la piel tiene colores diferentes

“Jesús lo oyó, y les dijo: —Los que están sanos no necesitan médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Marcos 2:17, versión Dios Habla Hoy online.

¿Has oído hablar del racismo? La raza humana es una sola, pero existen personas cuyo color de piel es más oscuro, otros más blanco, incluso rojizo y hasta amarillo. ¿Lo has notado?

Muchas personas piensan que el color de la piel hace que un ser humano sea esencialmente distinto a otro. Sin embargo, la Biblia es muy clara al declarar que todos los seres humanos son iguales ante el Creador (leer Hechos 17:26 online). Sin embargo, existe una gran variedad de tonos de piel en los seres humanos.

El color de la piel depende de varios factores, internos y externos. Por ejemplo, depende de nuestros antepasados. Pero también depende del lugar donde vivimos. ¿Sabes qué? En la actualidad, con toda nuestra tecnología y conocimiento, los científicos no han logrado todavía elaborar una explicación completa sobre la “evolución” del color de piel, si es que hubo. Lo que proponen son modelos o hipótesis que buscan explicar ese fenómeno fantástico a partir de la adaptación biológica.

Poseemos en nuestra piel una sustancia llamada melanina. Cuanto más melanina tenemos, más oscura es nuestra piel. En el momento en que se expone al sol, la melanina se activa y nuestra piel se oscurece al máximo, básicamente para protegernos de las radiaciones ultravioleta (UV) del Sol. Así, cuanta más melanina tenemos en la piel, más oscura es, y más protección poseemos.

No te entristezcas si tu piel no es demasiado oscura. Pero ten cuidado, si tu piel es demasiado blanca, debes usar un buen protector solar. Además, recuerda que no debes exponerte al Sol en los horarios donde sus rayos son más intensos (entre las 10 y las 15, aproximadamente).

La Biblia registra el incidente de la torre de Babel. Hasta ese entonces, la humanidad vivía en un mismo lugar. Pero a partir de la confusión de las lenguas, distintos grupos emigraron hacia las diferentes regiones del planeta y, con el paso del tiempo, se fueron adaptando a distintos ambientes. Por ejemplo, aquellos que se establecieron cerca de la línea imaginaria del ecuador fueron expuestos a mayor luz solar y, por consiguiente, su piel se tornó más oscura. Entonces, los niños de tez oscura tenían más posibilidades de sobrevivir y de casarse y dejar más hijos que aquellos que tenían la piel blanca. Pero en las regiones cercanas a los polos, la situación era al revés. Las personas con piel clara tenían más posibilidades de sobrevivir y dejar descendientes.

Es importante aclarar que la radiación solar no es mala. El problema es la exposición prolongada de la piel a los rayos solares. No olvidemos que la radiación ayuda al organismo a producir vitamina D. Los alimentos y la luz solar son fuentes de ese nutriente. ¡Y el sol es una gran fuente de energía gratuita! Es  fundamental para que nuestro cuerpo absorba lo que necesita. Por eso es esencial que nos expongamos al sol, especialmente en los brazos, las piernas, el cuello y la cara. Es suficiente con 15 a 25 minutos por día, al menos 3 días por semana, antes de las 10 de la mañana, sin usar protectores solares.

La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio y reforzar los huesos. Así se previene la debilidad ósea, llamada osteoporosis. El Sol es uno de los 8 remedios naturales concedidos por el Creador.

Resumiendo, el color de piel es un fenómeno biológico aún no comprendido en su totalidad por los científicos. Su función principal es protegernos contra el exceso de rayos solares.

Por lo tanto, cuando alguien discrimina a otra persona por su color de piel, o la trata diferente al resto, está demostrando, ante todo, falta de educación y respeto. Los cristianos tenemos el ejemplo de Jesús, quien llamó a todos, sin distinción, a seguirlo. Si tratamos a todos por igual, como hermanos, contribuiremos a derribar las paredes de separación que algunos han levantado y siguen construyendo. No debemos separarnos a causa de nuestro color de piel, pues todos somos hijos de nuestro Padre celestial.

Si observas con atención la imagen notarás que, por debajo de la piel de cada ser humano, el organismo es prácticamente igual. Piensa en eso. Cuando veas a alguien que necesita ayuda, bríndale atención y respeto, independientemente del color de su piel, pues Jesús nos recuerda: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. (Mateo 25:40, versión NVI online)

2018-09-11T11:36:17+00:00Por |Categorías: Artículos Nivel I|Etiquetas: , , |Sin comentarios

Acerca del autor:

Profesor de Ciencias y Biología, Magíster en Ciencias y Matemáticas, Doctor en Educación, especialista en Biotecnología, biólogo e historiador. Vive en Brasil.

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