Un perro llamado Bandy

Un perro llamado Bandy

Marcos era un niño de diez años que vivía con sus padres en la provincia de Mendoza, República Argentina. Como regalo de cumpleaños recibió un hermoso cachorrito marrón, y en la misma semana… ¡Encontraron un gatito perdido! La familia adoptó al gatito también. Al cachorrito lo llamaron Bandy y al gatito, Dony. Los dos se hicieron buenos amigos de juegos y travesuras. Jugaban con Marcos también gran parte del día y dormían juntos en la alfombra de su dormitorio. Pasaron los meses y fueron creciendo sanos y fuertes.

Cierta vez la familia tuvo que mudarse porque su papá cambiaba de trabajo. En el lugar a donde iban a vivir no admitían perros, así que con mucha pena tuvieron que dejar a Bandy viviendo con los tíos de Marcos. Solo pudieron llevar con ellos a Dony.

Aunque los tíos de Marcos eran muy buenos y cariñosos con Bandy, él no se olvidó de su familia y decidió ir a buscarlos, así que un día, de repente y sin aviso, salió por las calles. Podrás imaginarte que no sabía por dónde comenzar la búsqueda, pero guiado por su olfato, buscó y buscó. Sería una misión imposible encontrarlos, porque se habían mudado a 300 kilómetros…

Perro triste

Pero Bandy amaba tanto a su familia que siguió buscando. Seis meses después finalmente llegó a la casa de Marcos. Escucharon que alguien rascaba la puerta, y cuando abrieron… ¡Era Bandy! Estaba muy flaco, con pulgas y con las patas lastimadas de tanto caminar, pero entró feliz y saludó a todos con muchos ladridos y saltos. También encontró a su amigo Dony y pronto encontró también su alfombra y se quedó profundamente  dormido. Toda la familia estaba nuevamente junta y feliz.

Así como Bandy se esforzó para encontrarse con su familia porque los amaba, así también nosotros pronto nos encontraremos con Jesús en su hogar celestial. Él vendrá a buscarnos porque nos ama y nos extraña.

Estudiante avanzada de Psicopedagogía. Buenos Aires, Argentina.

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