Guerra de narrativas

“Y creó Dios los grandes animales marinos, y todos los seres vivientes que se mueven y pululan en las aguas y todas las aves, según su especie. Y Dios consideró que esto era bueno…”. Génesis 1:21, versión NVI online.

En el gran éxito del escritor Michael Crichton, Jurassic Park, los dinosaurios vuelven la vida cuando los científicos encuentran un insecto que está atrapado en ámbar. De él consiguen retirar una muestra de ADN de la sangre que fue succionada, ¡y listo! Los científicos tendrían la materia prima para la “construcción” de los seres que se convirtieron en fiebre en las películas de Hollywood.

¡Pero es una película de ficción! No podemos, a partir de muestras de ADN, “construir” un ser vivo, especialmente como en las películas. Pero la premisa es válida. ¿Y si encontráramos piel, sangre, células de dinosaurios, eso no sería aterrador? ¿O fantástico?

Durante mucho tiempo, los científicos evolucionistas ni siquiera perdieron tiempo con asuntos e incluso preguntas como éstas. En cambio, los creacionistas argumentaban que los seres vivos son recientes en ese planeta, fruto de la creación de Dios y por eso, los modelos de datación de los fósiles estaban equivocados, pues esos seres no podrían tener 75 millones de años. Deberían ser más jóvenes, muy jóvenes. Recuerdo un profesor que dijo así:

Si encontramos sustancias jóvenes en estructuras de millones de años, toda la teoría evolutiva está equivocada. No me quedaría otra alternativa que admitir que su teoría, la creacionista, puede ser verdad.

En español existe el dicho: “Cazador, cazado”. Porque así sucedió. Mientras estaba estudiando algunos procesos de fosilización, el equipo del Imperial College de Londres, cortó huesos de dinosaurios y encontró algo fantástico. ¡Tejido y sangre de dinosaurio! ¡Eso mismo!

Según la investigadora Susannah Maidment: “Tropezamos sobre esas cosas completamente por casualidad”.

Antes que algún evolucionista saliese a explicar que esos tejidos e incluso el colágeno encontrado se preservaron en condiciones especiales, la investigadora adelantó: “Pero los fósiles que examinamos no eran raros para nada”. Las muestras de huesos son simples y comunes, típicas de las formaciones rocosas del Dinosaur Park, en Canadá.

Y no ha sido el único descubrimiento de este tipo. En 2007, John Asara, de la Harvard Medical School, descubrió colágeno en fósiles de T-Rex datados en 68 millones de años. En 2008, el mismo equipo examinó un Brachylophosaurus y encontró tejido blando, aunque los huesos supuestamente tenían 80 millones de años.

En 2009, Mary Schweitzer, de la North Carolina State University, en Raleigh, logró extraer sangre de T-Rex, lo que llevó al equipo a concluir que “todo parece indicar que no se produjo un cambio en la calidad de vida del dinosaurio”.

Con el paso del tiempo, se ha vuelto cada vez más complicado para los evolucionistas explicar cómo un tejido que se degrada y se pudre rápido puede haber sobrevivido 80 millones de años.

Otra cuestión es esta: Si los dinos se transformaron en aves, ¿cómo ocurrió? ¿Cuánto duró esa transformación?

En conclusión, aparentemente, los dinos no vivieron millones de años atrás. Y tampoco vivieron tanto tiempo como para evolucionar en forma de aves. Las explicaciones se están volviendo cada vez más complicadas, y por lo general recurren a “circunstancias excepcionales”. ¿Qué circunstancias excepcionales serían capaces de preservar células de la sangre por millones de años?

Convengamos: es necesaria mucha más fe que antes para ser evolucionista, ¿verdad?

Dinosaur blood cells extracted from 75-million-year-old fossil – NewScientist – Ver artículo

2019-03-27T11:25:21-03:00Por |Categorías: Artículos Nivel II|Etiquetas: , , |2 Comentarios

Acerca del autor:

Profesor de Ciencias y Biología, Magíster en Ciencias y Matemáticas, Doctor en Educación, especialista en Biotecnología, biólogo e historiador. Vive en Brasil.

2 Comments

  1. Anónimo 19/06/2019 en 7:50 pm- Responder

    ESTA BONITTAVO

Deje su comentario