Sin ley, no hay vida

Te invitamos a que en este momento tomes una pelota y la dejes caer. ¿Rebotó contra el techo? ¡No! Esto nunca va ocurrir por la ley de la gravedad. ¿Sabías que en la naturaleza existen infinitas leyes?

¿El ciclo del agua con su invariable recorrido? ¿La sucesión del día y la noche? ¿El uso de la energía renovable? ¿La reproducción de los seres vivos?

Si todo esto y muchos otros eventos de la naturaleza no ocurriesen permanentemente, el mundo dejaría de existir. ¿Te imaginas noches eternas o aguas detenidas en un mismo lugar? ¿Al planeta Tierra sin un astro como el Sol? ¿Qué sucedería con las plantas? ¿Y los animales?

Desde tiempos antiguos, los científicos se hicieron todas estas preguntas y muchas más. Fue así como algunos de ellos en el siglo XII descubrieron la ley del movimiento planetario (Kepler), la ley de la caída de los cuerpos (Galileo) y la ley de los gases (Boyle). Si bien sus autores usualmente no recurrieron al concepto de ley, en la actualidad la podemos denominar de esta manera.

Al ir comprobando todas estas leyes aparecían nuevas incógnitas en el intento por esclarecer el origen, los límites y el alcance del concepto de ley. Los fenómenos de la naturaleza se podían comprobar mediante la observación y en algunos casos por medio de la experimentación. Pero, ¿quién mantenía esa invariabilidad? ¿Quién había diseñado esta perfecta maquinaría? ¿Quién se encargaba de sustentarla?

Al principio se le asignó la autoridad a las “formas substanciales y a las cualidades ocultas” dejando un montón de cuestionamientos sin resolver.

Isaac Newton, físico matemático, no dejó librado al azar la explicación de las leyes naturales, pues él creía que el mundo es la obra del mecánico más perfecto, es decir, Dios. Por medio de muchos estudios e investigaciones, formuló la ley de la gravitación universal y las tres leyes del movimiento, que son:

  • Ley 1. Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o de movimiento rectilíneo uniforme, a no ser en tanto que sea impedido a cambiar su estado por fuerzas impresas (…)

  • Ley 2. El cambio del movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y sucede en línea recta según aquella fuerza que se imprime (…)

  • Ley 3. A toda acción sucede siempre una reacción igual y contraria. O sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en direcciones opuestas.

Por medio de estas leyes, Isaac Newton refiere a las regularidades observables.

Newton concluye que todo esto sucede por el “mecánico más perfecto”, que es Dios. Su existencia y sus atributos pueden inferirse a partir de los fenómenos:

“Vemos los efectos de una deidad en la creación y de ahí deducimos la causa; y, por lo tanto; la prueba de una deidad y de cuales sean sus propiedades pertenece a la filosofía experimental. (Citado en Orozco, 2013, 88).

Así como en la naturaleza se cumplen las leyes para que continúe la vida, en las relaciones personales también existen leyes para preservarla.

Hoy Dios nos invita a cumplir su ley, que es la ley del amor y así como en la naturaleza se perpetúa la vida, en nuestras relaciones también se perpetuará el amor a Dios y a nuestros semejantes.

  • Orozco y Echeverri, S. H. “De la existencia a la providencia: el argumento del diseño en Isaac Newton”. Ciencia y religión. Eds. L. M. Duque y L. M. Estrada. Cali: Universidad del Valle, 2013, 87-110.
  • Molina, Sebastián. “La metodología de Newton y la demostración de la realidad de la fuerza”. Estudios de filosofía 50 (2014) 131-54.
2019-06-26T16:53:03+00:00Por |Categorías: Artículos Nivel I|Etiquetas: , , |Sin comentarios

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