¿Existió una raza de gigantes?

Por Alexandre Kretzschmar, publicado originalmente en criacionismo.com.br

“Al unirse los hijos de Dios con las hijas de los seres humanos y tener hijos con ellas, nacieron gigantes, que fueron los famosos héroes de antaño. A partir de entonces hubo gigantes en la tierra.” (Génesis 6:4, NVI online).

Algunas versiones de la Biblia traducen el término original hebreo nefilim como gigantes. Sin embargo, no hay evidencia fósil de su existencia. Tampoco existen evidencias arqueológicas relacionadas con este pasaje bíblico. Hubo mucha especulación al respecto, tanto como para que la productora televisiva History Channel generase una serie llamada “Buscando gigantes“.

Aunque el tema dispara la imaginación de algunos, no podemos afirmar que los fósiles que se muestran en la serie de History Channel sean reales. Antes del diluvio, la tierra era muy diferente. Según el registro fósil, sabemos que existió una megafauna y una megaflora. Sabemos que las condiciones climáticas, la alimentación y otros factores eran totalmente diferentes a los actuales. Teniendo en cuenta toda la información del período antediluviano, sabemos que los seres humanos vivían más y, sin duda, eran más grandes en tamaño. Sin embargo, no existen fósiles para comprobar estas suposiciones.

El término nefilim proviene del hebreo (נְפִלנ ְפִיל) y literalmente significa desertores, caídos, derrumbados. Es una variante del término נָפַל (nafal, caer, derrumbar, cortar). Es decir, implica el concepto de división, falla, quiebre, caída, deserción o incluso engaño. Literalmente podría implicar la acción de hacer caer o engañar.

El pasaje bíblico de Génesis 6:1-5 ha generado mucha controversia. Si leemos los primeros versículos, encontraremos algo que podría complicar nuestra interpretación.

“Cuando los seres humanos comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y tuvieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los seres humanos eran hermosas. Entonces tomaron como mujeres a todas las que desearon. Pero el Señor dijo: «Mi espíritu no permanecerá en el ser humano para siempre, porque no es más que un simple mortal; por eso vivirá solamente ciento veinte años». Al unirse los hijos de Dios con las hijas de los seres humanos y tener hijos con ellas, nacieron gigantes, que fueron los famosos héroes de antaño. A partir de entonces hubo gigantes en la tierra. Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre hacia el mal…”

Algunos infieren erróneamente que los “hijos de Dios” eran ángeles caídos (también llamados demonios), quienes habrían engendrado hijos humanos, ya sea por tener relaciones con mujeres o por poseer a los varones antediluvianos para luego engendrar descendencia. Esta unión habría dado origen a los nefilim que se mencionan en el pasaje citado.

Pero estos “hijos de Dios” no podrían ser ángeles, porque los ángeles son seres espirituales, según Hebreos 1:14, y no tienen relaciones sexuales (ver Mateo 22:30; Marcos 12:25; Lucas 20:34-36). Si estudiamos el contexto de Génesis 6, veremos que los “hijos de Dios” eran los descendientes de Set, un hombre fiel a Dios (Génesis 5) y las “hijas de los hombres” eran descendientes de Caín, rebeldes contra Dios (Génesis 4:1-24). Después de que se concretó la unión de estos dos grupos, reprobada por Dios, solamente Noé y su familia permanecieron leales a Dios (Génesis 6:8-10).

Si los hombres antediluvianos eran más grandes, estos nefilim probablemente eran aún más grandes. Según algunas leyendas hebreas (el Libro de Enoc y otros libros no bíblicos), eran una raza de gigantes o superhéroes que cometían atrocidades.

Todo lo que la Biblia refiere directamente de estos seres es que fueron los “famosos héroes de antaño”. No eran extraterrestres sino seres reales, descendientes de los hijos de Dios y las hijas de los hombres. Debemos ser cuidadosos para no utilizar textos controvertidos y extraer conclusiones para sustentar nuestras interpretaciones personales. Generalmente, una conclusión errónea no concuerda con el resto de las Escrituras.

Existieron más gigantes después del diluvio, como indica el texto bíblico “…a partir de entonces hubo gigantes en la tierra”. Sin embargo, es probable que hayan disminuido en cantidad y tamaño, comparados con los antediluvianos. Cuando los israelitas espiaban la tierra de Canaán, dijeron a Moisés:

“La tierra que hemos explorado se traga a sus habitantes, y los hombres que allí vimos son enormes. 33 ¡Hasta vimos anaquitas! Comparados con ellos, parecíamos langostas, y así nos veían ellos a nosotros” Números 13:31-33, versión online; comparar con Josué 11:21, 22; Deuteronomio 3:11; 1 Samuel 17).

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