La luz del primer día: Sol 1

“En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua. Entonces Dios dijo: «¡Que haya luz!» Y hubo luz. Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad y la llamó «día», y a la oscuridad la llamó «noche». De este modo se completó el primer día.” Génesis 1:1-5, versión Dios Habla Hoy online.

Los versos de arriba marcan un momento crucial para la lectura de la Biblia. El momento (tiempo) en que todo comienza (materia y espacio). Ya sé que esto no es nada fácil de entender. Muchos creacionistas no entienden bien lo que dice Génesis 1: 1. Pero entiendo que no podemos quedarnos solamente con estos versos. Para que nuestro análisis pueda mantenerse lo más sencillo posible, vamos a comprender dos puntos:

  • Examinar lo que el autor del texto quería decir con su expresión. Para eso, usamos otros textos, comparándolos cuando hablan de la misma cosa.

  • Usamos el principio de la simplicidad, sabiendo que cuanto más simple es una explicación, más cercana a la realidad debe estar (LUTZ, 2013, p. 230).

La Biblia fue escrita en lenguaje humano, por humanos y para humanos. Moisés estaba escribiendo sobre la transformación de la Tierra para recibir la vida. Usó la expresión hebrea yom (día de 24 horas) para describir el paso entre el día (parte clara) y la noche (parte oscura) en cada espacio de tiempo de ese día.

¿Cómo pudo describir ese espacio de tiempo sin mencionar al Sol? Recuerda que Moisés escribe con el conocimiento que poseía. Este es el único ciclo diario conocido por el hombre. Moisés no está tratando de definir qué es un día, solo describe cómo Dios estaba preparando el planeta para la vida.

Otro factor a considerar es que los pueblos paganos del tiempo de Moisés adoraban al Sol y la Luna. Estos astros eran importantes divinidades paganas. Pero el relato de Moisés muestra que Dios es el creador del Sol y de la Luna, así como de todo lo demás.

Entonces, lo que leemos en Génesis debería ser entendido desde el punto de vista de un humano colocado sobre la superficie de la Tierra, sin forma y vacía y aún cubierta por una oscuridad típica de un abismo.

¿Por qué? La palabra usada en los versos 6 y 7 es raquia, solo en el verso 8 tenemos shamashin, relacionada con el firmamento; es decir, nuestro cielo y la atmósfera de la Tierra. Pero, ¿y el universo?

Si lees Proverbios 8 entenderás que Cristo, la personificación de la sabiduría, ya había construido el “todo” (universo) mucho tiempo antes de comenzar los preparativos descritos en Génesis 1.

Otro texto que nos ayuda es Job 1 y 2. Allí se señala que había congresos en el Cielo, donde los representantes de los mundos creados se reunían en una especie de asamblea. Entre ellos estaba el representante de la Tierra: Satanás.

Estos encuentros no eran diarios, porque en varias traducciones tenemos expresiones como “llegado el día […]”. Estos hijos de Dios no pueden ser los seres humanos, ya que en su estado pecaminoso no les es posible estar en la presencia de Dios, pues serían fulminados por su gloria. Lo que podemos entender es que, seres no caídos en pecado, ya se reunían en asamblea representantes de otros mundos, antes de que la Tierra hubiese sido formada. Aparentemente, estos seres no eran ángeles, pues se presentaban en fechas especiales. Los ángeles están diariamente en la presencia de Dios como sus servidores. Por otra parte, Job hizo clara esa distinción cuando relató que venían a Dios los ángeles (estrellas de la alba) y los (demás) hijos de Dios.

En otro pasaje (Job 38: 7) Dios habla de cuando él echaba los cimientos de la Tierra, y los ángeles y los hijos de Dios celebraban. Así, si esos y otros seres ya habitaban, antes de los eventos que formarían las condiciones para la vida en la Tierra, es posible concluir que el Universo ya existía.

Piensa que Génesis 1:1 podría describir entonces un momento previo a la semana de la creación, donde el Espíritu de Dios se paseaba por sobre un planeta que tenía condiciones para albergar la vida.

  • Había un planeta entero, con fuerzas gravitacionales y estructura rocosa (no era una bola de gas).

  • Había una atmósfera que soportaba el agua en su estado líquido (recuerda que Marte también tiene atmósfera, pero nada de agua líquida).

  • Si el agua estaba líquida y había una atmósfera que la mantenía en él, es de suponer que había algún tipo de energía que la mantuviera líquida, una interacción que proporcionaba eso. Si el Espíritu de Dios pasaba por encima de las aguas, la luz, aunque era mínima, ya estaba allí, pues no puede haber agua (en su fase líquida) sin las interacciones electromagnéticas, ya que el agua emite esas ondas en la banda del infrarrojo especialmente, de la misma naturaleza de la luz, solo que con frecuencias menores.

Si había un universo antes de la semana de la creación, ¿estaban en oscuridad? ¡No! La luz ya existía, así como todos los elementos de la física y la química.

Volvamos al texto. La luz fue identificada con la parte clara y la noche con la parte oscura. El autor no dice cuál es el significado de esa luz, solo que está relacionada con el día y la noche, describiendo el ciclo, o quizás, la rotación.

Vamos a inferir que, hay un pre Sol, una estrella embrionaria que emite radiación y que esté presente, enviando radiación que calienta el agua y la deja líquida. Dios decide crear la vida en nuestro planeta. Así, lo que tenemos en el primer día podría ser la ignición del Sol.

Sus rayos viajan y, 8 minutos después, llegan a la Tierra, evaporando gran parte del agua del planeta creando un dosel de aguas, que formaron la expansión (espacio entre la superficie y las altas capas atmosféricas). Con eso, se crea una neblina violenta, todo se vuelve gris como en un día nublado.

Gleason Archer (1997, p.66) indica que:

Génesis 1:14-19 revela que en la cuarta fase creadora Dios abrió el manto de nubes lo suficiente para que la luz directa del Sol cayera sobre la Tierra y para que tuviera lugar la observación correcta de los movimientos del Sol, de la Luna y de las estrellas. No se debe entender que el versículo 16 muestra la creación de los cuerpos celestes por primera vez en el cuarto día creador; antes, nos indica que el Sol, la Luna y las estrellas, creados el primer día como fuente de luz, habían sido colocados en sus lugares designados por Dios con la idea de que al final de cuentas funcionan como indicadores de tiempo (‘señales, estaciones, días, años’) para los observadores terrestres.

Otros comentaristas de la Biblia también creen que Génesis 1:14 describe la función de los astros y no su creación.

“El Sol no es la única fuente de luz en el universo. Además, es posible que ya existiera desde el primer día. Apareció o se hizo visible con la disipación de la niebla en el cuarto día. Vemos luz en un día nublado, aun cuando no nos es posible ver el Sol” (GEISLER, HOWE, p. 28).

Esta condición permanecerá hasta el cuarto día. Solo en ese día, con la “ordenación” hecha en los días anteriores es que veremos los luminares en la atmósfera. Así, tenemos la construcción de las condiciones para la existencia de la vida. Y se sucedió la rotación de la Tierra, día y noche, el primer día.

En la lengua del Génesis hay dos palabras con el sentido de crear: aas, de la raíz assah y bará.

Assah se utiliza para crear a partir de materia preexistente. Vemos esto en Gén 1:26 donde Dios crea al hombre del polvo de la Tierra (materia preexistente).

Bará es un atributo de Dios, que puede crear a partir de la nada. Vemos esto en Gén 1:1 cuando Dios creó los cielos y la tierra.

Lo interesante es que Moisés no usa ninguna de esas expresiones para los astros del día 4. La palabra usada es yehi (volver a ser, ganar una función), que viene de la raíz hayah, que dependiendo de la traducción puede significar surgir, aparecer, venir, etc. Esto es más coherente con la lógica establecida en este artículo.

Entonces, Gén. 1:14 se entendería así: “Y dijo Dios: Que pasen a ser luces en la expansión para dividir entre el día y la noche (…).

Esta no es la única explicación. Esta es la forma en que este humilde autor la entiende por lo menos, en base a la forma en que comprende la narración bíblica.

Puedes argumentar con otras evidencias? ¡Deja tus comentarios!

Lee Juan 8:32, busca la verdad y ella te liberará.

ARCHER, G. Enciclopedia de dificultades bíblicas. Editorial Vida: San Pablo. 1997.

GEISLER, N., HOWE, T. Manual de dificultades bíblicas: respuestas a más de 780 pasajes polémicos. El mundo cristiano: San Pablo. 2015.

LUTZ, E. F. “El Big Bang y la Creación”, en Creacionismo en el siglo 21. Silva, W. S. (org). CePLib: Cascada. 2013.

2019-06-27T09:28:44+00:00Por |Categorías: Artículos Nivel II|Etiquetas: , , |Sin comentarios

Acerca del autor:

Profesor de Ciencias y Biología, Magíster en Ciencias y Matemáticas, Doctor en Educación, especialista en Biotecnología, biólogo e historiador. Vive en Brasil.

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